Para poder ganarse la vida como mensajero a caballo, solía decir Aplegatt a los chavales que entraban al servicio, hacen falta dos cosas: una cabeza de oro y un culo de hierro.”

Bueno, gente, últimamente en estas reseñas de los libros de la saga de Geralt, no os cuento cómo llegaron a mis manos. Porque, igual esto no lo dije por aquí, pero tengo un reto personal de leerme los seis primeros libros antes de que comience la serie de Netflix en diciembre. Así que, creo que todos, excepto el tercero que fue un regalo, los he comprado sin más.

Igual pensáis que me estoy esforzando en leer la saga muy rápido, por simple competitividad conmigo misma y con el objetivo de conseguir finalizar exitosamente el reto. Pero no, la verdad es que la saga engancha. Porque, además de la trama y los personajes (a los cuales ya empiezas a coger cariño), a lo largo de toda la historia van dejando muchos huecos que, a mí personalmente, me ganan las ansias por rellenar. Es decir, es todo como un cúmulo de intrigas (no intrigas políticas o de la trama principal, que también las hay) sino a nivel personal de Geralt. Es como una cebolla y es maravilloso ir descubriéndolo capa a capa.

Comenzando con este cuarto libro de la saga, si el anterior se centraba en las intrigas políticas sobre todo de monarcas y gobernantes, este se centra en las intrigas también, pero de los hechiceros. Creo que me gustó más el anterior pero porque (no quiero destripar nada) se centraba, en cierta parte, en la crianza de Ciri y el afán por protegerla que tiene Geralt. Sin embargo en este, no están mucho tiempo juntos, lo siento si no queríais saberlo y os acabo de fastidiar este pequeño pedazo de información. Pero… al comentar una saga es lo que tiene… que al final acabas comparando y basándote en hechos para dar tu opinión. Pido disculpas de antemano. Aunque ya sabéis que intento no spoilear nunca.

Así como en el anterior me gustó mucho más la primera “parte” (podríamos llamarle) y menos la segunda, en este me pasó todo lo contrario. Lo siento, me gusta Ciri, adoro a Geralt y tolero a Yennefer, pero es que hay partes muy políticas que sé que son absolutamente necesarias, pero me gustan menos. Es lo que hay, una tiene sus preferencias.

Algo que me gustó bastante de este libro, es que el autor nos deja vislumbrar un poquito más de la relación entre Yennefer y Geralt. De hecho, a pesar de no ser plasmado como un momento muy romántico (porque, seamos sinceros no hay romanticismo, tal y como se entiende hoy en día, en esta saga) creo que es muy importante. Y espero que nos destripe un poquito más en los venideros, porque me muero de ganas por saber más de ellos.

Y algo curioso que quiero dejar también por aquí, es que, no sé lo buenos que sois con la retención de numerosos nombres de personajes, pero yo, soy malísima. Y hay un momento de la historia que se junta tal cantidad de gente, que me hice un lío total. Pero esto es cosa mía, y al final retrocediendo y pensando, intentando retener quien es quien, pude pasar victoriosa por esta congregación de gente. Ánimo si sois como yo, si confundís a alguien, no hay problema, seguro que no era importante.

Creo que se puede decir, que hay más acción que en el anterior libro. Hay más luchas, más magia, más carreras alocadas en caballo pero ninguna, cero, criatura mágica de las que matan los brujos. De esas que me gustan a mí. Geralt tiene ahora unas prioridades diferentes entiendo.

También os comento que estoy deseando leerme el siguiente. Porque hay encuentros, personajes que quiero saber qué pasará con ellos. En cuanto a estos, no cambia mucho el conjunto de personajes centrales, por así decirlo. Aunque, es cierto que ya en el anterior libro se deja entrever al malo malísimo de la historia. Creo que esto no lo comenté en la reseña del tercer libro. Bueno, pues en este, el escritor, nos lo describe un poquito más. Obviamente, y como siempre, no con descripciones sino con acciones del propio personaje. Además, bueno, como ya os escribí en párrafos anteriores aparecen muchos pequeños personajes, con cuyos nombres me lie bastante, pero de momento no les veo un papel importante en la historia. Salvo, por un hechicero, que tampoco se nos cuenta demasiado sobre él. Es decir, la historia debe continuar porque aún da para mucho.

En definitiva, se ha establecido la base del conflicto, los bandos, los pactos… que tienen lugar en el mundo de Geralt. Y los tres principales protagonistas (Geralt, Ciri y Yennefer) no se sabe muy bien qué pasará con ellos. Es todo como una gran incógnita, o tres pequeñas incógnitas, una por cada personaje. Hay bastante acción y también bastante politiqueo. Pero sobre todo, lo que te deja el libro, es unas ganas locas de leerte el siguiente.

  • Título: Tiempo de odio (Saga de Geralt de Rivia)
  • Autor: Andrzej Sapkowski
  • Año: 1995
  • Edición: ALAMUT (2019)
  • Páginas: 272
  • Género: Fantasía

“Decir que la conocí sería una exageración. Pienso que, excepto el brujo y la hechicera, nadie la conoció de verdad jamás. Cuando la vi por vez primera no me causó especial impresión, incluso pese a las extraordinarias circunstancias que lo acompañaron. Sé de algunos que han afirmado que al instante, a primera vista, percibieron el hálito de la muerte que seguía a esta muchacha. A mí sin embargo me pareció completamente normal, y ya por entonces sabía yo que no era normal, por eso me esforcé en mirar, descubrir, percibir lo extraordinario en ella. Pero nada vi y nada percibí. Nada que pudiera haber sido señal, presentimiento ni profecía de los trágicos acontecimientos posteriores. Aquéllos de los que fue causa. Y aquéllos que ella misma provocó.” Jaskier, Medio siglo de poesía